martes, 29 de noviembre de 2011

Un té


Cuando mi abuela muere tus palabras fueron un té para mi, me calmaron.


Ahora que te has ido, vuelvo a tomar de ese té que me regalaste, para tranquilizarme.

A esta hora debes estar tomando café con mi viejita, ese, que nos preparaba a mi hermana y a mi todas las tardes.

Escribo, te escribo, para dar consuelo a mis pensamientos y drenar mis sentimientos, y eso también lo era para ti.

A veces nos callamos mucho, quizás para no darle más carga a quienes ya tienen suficiente, pero al final de la tarde los amigos siempre son ese té de alivio a la hora indicada.

Te recordaré todas mis noches en los té que me prepara mi padre y que bebo junto a él, a veces en silencio o a veces riendo pero siempre antes de dormir.
                                                                                                                                   @Adrisotog

lunes, 14 de noviembre de 2011

Una letra mayúscula y una minúscula

Sé que llegaras a ser grande aunque desde hace un tiempo lo eres para mi, tanto en tamaño como en letras.

Muchas veces me siento como letras minúsculas que acompañan a las mayúsculas, tu vas delante y yo detrás, observando y aprendiendo.

Muchos lo verán raro porque se supone soy la mayor, pero en mi poema el arte mayor en los versos es el ARTE y el DISEÑO.

Me identifico con un Kandinsky, sueño con trabajar con David Saunders y mostrarle mis tramas, así como cuando sueño mostrando mis colecciones en alguna pasarela en Milán, París, Barcelona, México, Colombia, en mi país Venezuela y en tantos otros lugares. Compartiendo platicas con Diane Von Furstenbergs, Vera Wang, Thakoon, Kris Goyri, Roberto Cavalli, Marc Jacobs, Valentino, Carolina Herrera y yo comiendo arepa, aunque quizás su paladar haya cambiado.

Así como me imagino charlando con Franca Sozzani, que sea algo mas que un "Buongiorno", sin dejar a Karl Lagerfeld de un lado con un "Merci" o "Danke" o con los hermanos Dean y Dan Caten de la marca DSquared y su famoso "Ragazzi al lavoro" ¡ohhh si! Italia, la dolce vita nelle braccio di Federico Fellini.

Hay un sueño en común y no lo comparto con ninguno de los nombrados anteriormente, hay algo contigo, que tu tan alta y yo tan baja, en el punto medio se encuentra un contacto con la gente, un desahogo y ganas de transmitir algún mensaje, alguna historia que son tan nuestras como de ellos, y las ajustan a sus vivencias.

Sé que cada vez que tienes un libro en tus manos, te preguntas: ¿Cuando tendré el mio o los míos? , también me pregunto lo mismo y hasta sé la persona indicada para las ilustraciones de mis escritos y a quien admiro su trabajo, Catalina Estrada.Paulo Coelho no se equivocó con la imágen para sus agendas al contratarla.

Y no necesito tocar la puerta y entrar en tus sueños para saber que desearías tomar café, hablar por horas y escribir junto a una de esas musas que tienes, y la más valiosa para ti es Isabel Allende.

                                                                                                                        @Adrisotog

domingo, 13 de noviembre de 2011

Beethoven y yo

Todo hombre es capaz de amar, algunos no lo ejercen, otros lo hacen a su modo y se le desvía en el camino, y están aquellos que corren con la dicha de tenerlo.

Hay un hombre al que todos miran mal, hombre de pocos amigos pero de muchos conocidos, su físico es como el sabor del limón, una proyección amarga, visible para muchos invisible para una sola persona.

¿Por qué el afán de ponerle música a aquellas letras de ese filósofo alemán y máximo exponente del idealismo y de la tendencia romántica alemana?

¿Aquel hombre era capaz de sentir? ¿Puede él tener buenos sentimientos?

El ser humano no penetra con la mirada los sentimientos del hermano, la flojera de no investigar y analizar es la prioridad, se creen adivinos y que han dado el tiro al blanco con su respuesta. Mientras que ese hombre se hunde de noche y flota de día, así como yo. Solo qué todas las mañanas y durante el día mantengo una sonrisa y una alegría que me aleja del daño, en recuerdo de años que todas las noches y durante la madrugada me hundo en aquel mar de lágrimas y la rabia de ese recuerdo que es un soldado de la maldad hacia su prima, su familia, que como en otras épocas en medio de guerra violan a las mujeres para sentirse hombres y sentir que le han cumplido a quién dio la orden.

Ese hombre, ese hombre que descargaba su rabia y aquella sensación de engaño, traición y desconfianza, con aquellos que no tenían la culpa, pero afectaba a el responsable.

Un trauma de niño pudiese ser el reflejo de su mal carácter, pero con un brillo dentro. Identificada con estas palabras estoy y lo estaré hasta que pueda superar aquello y cambiar, y ese brillo que comparto con él, es el amor acompañado de esperanza, la base para que el brillo no se pierda.

Quizás así como me identifico con él, él pudo identificarse con aquel compositor:

"Si en tu camino sólo existe la tristeza
y el canto amargo la contenta

Si es que no encuentras la alegría
aquí en la tierra
busca hermano más allá de las estrellas."

Una tristeza, una amargura, que se podía corregir a tiempo, pero el ser humano acostumbra hacer todo a último momento cuando ya no hay mucho por hacer o ya no queda nada. Y recurre a aquella estrofa para revivir su espíritu, sentirse en paz y volver a comenzar:

mi-mi-fa-sol-sol-fa-mi-re-do-do-re-mi-re-do-do (bis)

"Escucha hermano la canción de la alegría
el canto alegre del que espera un nuevo día
ven, canta sueña cantando
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres volverán a ser hermanos."


Estoy convencida que para cada historia hay una canción, que muchos hacen suya porque comparten los sentimientos del compositor.

"Yo la amo

yo le entrego todo mi amor
es todo lo que hago
y si tu has visto mi amor
lo amarías también
yo la amo

Ella me da todo
y tiernamente
el beso que que mi amada da
ella me lo da ami
y yo la amo.

Un amor como el nuestro
nunca podrá morir
mientras tanto yo
la tenga cerca de mí

Luminosas son las estrellas
que brillan
oscuro es el cielo
sé que este amor mio
nunca morirá
y yo la amo"

Y las ausentes cartas de este siglo, eran las piezas claves de aquellos momentos que pudieron ser y no fueron.

"Amor, mi todo, adiós
oh, continúa amándome
nunca juzgues mal al más fiel de tu amado"

"Siempre tuyo, siempre mio, siempre nuestro"

"Así debe ser"
                                                                                                                                          @Adrisotog